viernes


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No tiene que ver con la altura de los cielos. Ni se trata de la boca rota de sed. Ni es el espanto de morir, lejos está de tu pálpito con la mañana. Es que no sé. Acaso sea despegar el remitente del sobre, abrir una hondura, fechar un desencuentro. Un canal discontinuo que atraviesa los cuerpos del mundo. O serán los ojos, cruzados entre continentes. No tiene que ver con la boca rota de sed. Es lo dolido cuando se mece sobre hamacas oxidadas.

2 comentarios:

Jorge Nuri dijo...

Muy bueno el poema este che!!

Lucía! dijo...

:) Gracias Jorge!