miércoles

I

Nadie como el puede reconocer
las significaciones del gesto
en si mismas hermosas y, a la vez, deleznables.
Como un interprete de oscuras profecías
demuestra que la gloria no resguarda
la imagen de los hombres, tan indignos
del tiempo y la memoria.
Con un solo argumento, quizas intraducible,
enciende el comienzo y el fin con una lampara.
Luego, percibe su condena y afirma:
Para tener razon tienes la eternidad.


II

Indocil, como tanteando algun enigma,
dice breves palabras que en ciegas claridades
adensan su camino.
Y su inutil rumor que acentua la vida
se acomoda al silencio
(la unica apariencia verdadera).
No hay nadie para medir la tierra en su abandono.
Sin embargo, esa voz tan natural,
colmada de secretos,
cubre a otro ser que sueña, acaso.


III

Es la señal, aunque perdida,
de que un pajaro en el aire
sube, vacila, avanza.
Las existencias son pocas:
desaparecen en la curva del tiempo
o se transforman en locura.
Por eso, el siempre habla asi,
callando, a las estrellas.

1 comentario:

Matías dijo...

una vez una
encendedida
imagen
no se veló
los colores
una vez una
fueron nombres
en cada granito
de una vez
arena