domingo

F

F., que caminaba como traída de la manos de un marionetista, iba por la calle enredada en sus ovillos; tiraba de una punta y se anudaba un pedacito del medio, tiraba de la otra y un nuevo nudo se hacía en algún costado. Todavía no entendía bien por qué las corbatas se anudaban tan cerca del cuello y no tenían esa gracia que los pañuelos desplegaban a la vista cuando un aire fuerte y tibio hacía su aparación en alguna vereda de alguna ciudad.

Había que pensar. Era una obligación que los archivos desordenados tengan un orden, que se ajusten a los tiempos del paso, que se entrevean ideas concisas. Que se desanuden las corbatas y se conviertan en pañuelos. ¿Había que? F. no elegía, no podía hacerlo. Directamente las cajas se abrían y un maremoto de palabras que no se sabía bien si provenían de un ahora o un después, se iban sacuediendo dentro del ovillo. Bailaban, se arrastraban, corrían. Encontraban en los ojos de F. la satisfacción de quien camina sin números ni direcciones.

De repente cielo. Nube. Cielo cubierto de nubes. Una gota, dos gotas, siete gotas. Un charquito en los pies y otro en las manos. Blancas. El cuerpo blanco. El cuerpo mojado. De repente un llamado. Una voz. Un encuentro. Un ovillo nuevo, entero, enterísimo. Un ovillo abierto, desenredado, estirándose. De repente un cuerpo, que se acerca. Con la mejilla mojada en la mejilla tibia. Con el pelo humedo en el pelo chorreando. Con un silencio en la garganta y un nudo también en la garganta. Alguien dice. Alguien pregunta. Alguien sonríe. F. calla. Y como llevaba por las manos de un marionetista, se une al paso lento del cuerpo que avanza.

Un ovillo, dos nudos, tres ideas. Quienientas preguntas y una sola respuesta. No.

2 comentarios:

facu dijo...

Estimados jengibreanos:

Hacemos colgada el próximo sábado!

6,7 Y 8 de diciembre, colgamos poesía en Plaza Islas Malvinas, quienes quieran participar o colaborar o matear esos días pueden acercarse o mandar mail a facusaxe@yahoo.com.ar o veronicarodriguezar@hotmail.com

besosssss

http://colgadepoesia.blogspot.com

Anónimo dijo...

me ha gustado
las corbatas siempre las usaba flojas en el colegio, y todos reclamaban ese orden establecido de apretarnos el cuello y las pelotas!
mart