domingo

(...)


Él estaba en mí
naufragante en lo que en mi pasa.
Observaba,
decidía,
respiraba…
el tiempo pasaba.
La tarde, la noche, el día;
él en mi crecía, por no detenerse.
Un día, día cualquiera
del verano -como hoy-
frenó, siguió. Paró;
luego -en el mismo- escribió
y la tarde caía,
luego -sobre sí mismo- leyó
y la tarde cayendo caía,
luego -sin piedad de él mismo- corrigió
y la tarde caída dejó de caer.
Él se cortó
en mí…
quedaron las huellas de cuerpo cercenado,
cristales de acero, su decisión,
la última.

3 comentarios:

Misercatulo dijo...

EL hombrecito is alaib. Prontamente pronto volverá a las tablas? Usté qe piensa qerido amigo?




Saludos jengibrosos,

Facu dijo...

Pienso en misterio, a su vez pretendo el festejo, brindo la alegría... El Hombrecito llega, esperemoslo como se debe.

Lucía! dijo...

qué bueno, interesante!!