miércoles

En el lado del poema. (a mis amigos poetas)

En el lado del reverso del poema

Marcada la taza de café.

Los números se rebelan desde abajo

Las cosas que dejás del otro lado

Alguien te las va a cobrar.


El lado del reverso del poema

Tiene brillo labial de gelatina

Si el beso se traspasa entre la hoja

También se irán las caras que te miran:

Una mano una boca

Un brazo un ojo

De vedette

Tan sólo en ese trozo de papel

(De actas, de cigarrillo o higiénico).


Se escribe donde se debe de hacer

Aún que haya cálculos gritones.

En plástico, en cartón, haciendo bricolaje

Los pies de las páginas que faltan

Los boletos que por nada te arrebatan

Un lado del poema que desata

Vidas, robos, tragedias

Un lado del poema que devora.


Quemás los bordes del papel con el tabaco

Te sacás hasta la suela del zapato

Escribís con dos crayones de juguete

(azul, y verde)

Y ya estás hasta marcando con las uñas

Porque en el subte nunca encontrás nada

Pero siempre que llegás a la parada

Entre un $49,50 hasta el poema te afanan.

jueves

Mis películas

Todas mis películas
-las que me han hecho ganar los premios-
son sobre una chica rara,
borracha
que llora con las uñas despintadas
sentada en el cordón de la vereda.

Entonces yo,
que siempre estoy afuera de la pantalla,
salto
al infinito grisplateado de cabeza
y me estrolo en su pelo corto,
en sus sandalias sucias y de un beso
la hago salir corriendo
a oscuras.

Tropezando en charcos de su propio llanto.

miércoles

fragmentos de poema

...fluye como un rio subterraneo
ignorado por tus pies...

...perteneces a este lugaar
estos colores son los tuyos...

...no sueñes con puertos nuevos
hasta...

...tus amigos van a encontrarnos...

...naci siendo un ave con una sola ala...

...esta parado sobre tu hombro,
esta revisando tu ropa..

martes

Lados B. De las cosas que uno nunca escribe hasta que se revelan

Ilusiones ópticas o relato consecuente

"Un poema es esto, y esto no es un poema"

I

Entró por la ventana
por el placard
donde colgado mi cuerpo, desnudo
como un cuadro de Magritte,
se balanceaba, esperaba
por domir una noche.

Entró, lo dejé
entrar por una ventana con cristal
con distancia de país a país
de hombro a hombro

de Rimbaud y París
a las callecitas de Buenos Aires
y el lenguaje, la bruteza
¿de quién?.

Así, sentados, insensatos
entre cuatro horas de distancia
entre cuatro horas de diferencia solar
y siete, casualmente
de estar sentados, ansiando.

Junto con esa entrada
el enojo de los poetas
contra los poetas
contra la noche, contra su lenguaje
de loba malcriada y ausencia
repetida en el cuerpo, colgado
del placard por donde apareció
con la sonrisa del Gran Schiele
con la debilidad por el llanto
femenino de un tal Julio

y el enojo del poeta
contra los poetas.
París contra el miedo, como la mentira
que despoja los faroles
rotos de San Telmo.

Entró por la ventana
por el placard, quejándose
del patetismo Surrealista
y vistiéndome, con la prenda
que nunca tuve.


II

Pero en mi mapa de Argentina no lo veo.
Salvo que sea Agosto y nos encontremos
caminando por once, entre los puestos
de comida sucia
entre la gente que sale atropellada
desde los trenes que se van
y el olor a mierda, a tristeza
a tango falso y pregunta sin respuesta.

O que llueva y la autopista
esté llena de nada
y el café de la librería
que me gusta de Corrientes
esté abierto y entre las monedas
encontremos que alcanza
para dos tés y un libro
que nunca leímos.

Pero aún no empezó el inviero
y todavía queda esperar
a que se valla, a que se escapen
entre el cemento y los rostros de nadie
algunas flores en mis manos sueltas.

Es por eso que cierro el placard
cuelgo mi cuerpo desnudo
esperando por dormir una noche
y doblo el mapa, de América
donde no lo veo.

lunes

Pavana para una infanta difunta

A Alejandra Pizarnik

Pequeña centinela
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban mientras tu te destejías hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.
El que los abre traza la frontera y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro;
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar en la memoria de la muerte:
esa perversa tentación,
ese ángel adorable con hocico de cerdo.
¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la hérida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del propio porvenir?
Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.
Flor cruel, flor vampira,
más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro
y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el resto de la sangre en el umbral.
Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pié,
abismos hacía adentro.
Intentabas trocarla por la criatura hambrienta que te deshabitaba.
Erigías pequeños castillos devoradores en su honor;
te vestías de plumas desprendidas de la hoguera de todo posible paraíso;
amaestrabas animalitos peligrosos para roer los puentes de la salvación;
te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;
te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos
como lazos en manos del estrangulador.
¡Ah los estrágos de la poesía cortándote las venas con el filo del alba
y esos labios exangües sorbiendo los venenos en la inanidad de la palabra?
Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se desgarró el papel con la desgarradura que te desliza en otro laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Ya todo es al revés de los espejos.
Pequeña pasajera,
sola con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo de los pies:
sin duda estás clamando para pasar con tus voces de ahogada,
sin duda te detiene tu propia inmensa sombra que aún te sobrevuela
en busca de otra,
o tiemblas frente a un ala de insecto que cubre con su membrana todo el caos,
o te amedrenta el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces como un manto:
en el fondo de todo hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.

Olga Orozco


Debía hacerlo.

martes

Pepino

a. Se sienta y prepara las cosas para después no preocuparse.
b. Construye una escalera porque le sobra tiempo y maderas.
c. Se ata los cordones.
s. Planea la guerra con los del sur.
r. Hace montoncitos.
g. Sueña en lo de su suegra.
t. Va a la peluquería.
m. Se queja de que últimamente en la televisión todo es una basura.
w. Finalmente firma el cheque.
q. No.
o. Se sube mas los pantalones.
f. Sale a caminar.
m. Piensa en nombres de comida que empiecen con L.
v. Riega el helecho de Diana.
m. Prefiere a la gente de color.
i. Se complica la vida buscando la manera mas correcta de sembrar el arroz.

domingo

Ansia

La princesa del desierto está envuelta en harapos

tiene sed, kilómetros de tierra infértil

la habitan en la vigilia y en el tiempo

del sueño, del lapso ambiguo.


Hay nombres, hombres

sexos latiendo en los rincones

exiliados de un cuerpo.


Una mujer es la reina y punto.

No existe el tiempo nunca más

sino palabras sin forma, lenguaje visceral

espejos a punto de romperse.

martes








"No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa."
Alejandra Pizarnik


Yo decía que un poema es un grito, una muerte. Ahora creo que estoy viva porque escribo silencios en la gran torre de la ausencia. Pero no todas las agujas se mueven en el minutero como corresponde, no todos los los días soy esclava de mi voz, más sí las noches donde anudo el cuerpo y anido rítmos extraviados que no supe hacer sonar. Ya no canto, nunca canté. Estoy exhausta y atractiva en el puente del pecado, es la muerte, es la muerte con su cara de loba, con su grito perpetuado en mi garganta.
Yo decía que un poema es un intento de suicido, un nacimiento descalabrado. Ahora estoy acá, floreciendo las ventanas del lenguaje con cosas que escuché y ya todos dijeron. No hay nuevas existencias, nos matamos los unos a los otros. Todo está dicho, tatuado en la casa de signos.
Hay que salir a buscar lo que no existe y guardarlo en una caja verde. Que se desentierre sola, cuando alguien quiera verla.







+

domingo

.

después de que lluevan los alfileres radioactivos
y se pudran los últimos dedos que hicieron música
después de que se acaben los últimos cables de cobre
y se derritan los pedacitos de plástico azul marino
después de que se jaspeen de olvido los postreros
y la munadid deje de ser como tal cosa que fue
los que queden, si es que quedan, deberán reconstruirlo
todo de nuevo: cada paso, cada gloria, cada atrocidad.


martín ezequiel calabrese
Lo Perdido


Flota…
bello un rostro.
Bello rostro que mis mil ojos
besaron cada vez,
en cada segundo.
Figurabanse puertas para escapar,
algo que existe por la mitad,
dos hombres
con la misma camisa,
zapatos, lentes, promesas,
soledades esperándoles;
apuntándose.
Y ese rostro.
Mira…
su alrededor impune,
real, bello y temible.
Me mira
mas humano y vulnerable hacerme
y sonríe tímida, real y bella.
Pero algo esta
presente, esta
sucediendo, estás confusa
mirándome,estás ahogándote
y sucede solo siento, en mi sucede.
Me hundo contigo
y siento
como plomo como ruido sordo
sucede llevándonos al fondo
y pestañeas, pestañeas, pestañeas
te pones seria sin entender
por que mis pestañas son de sal
por que mis pupilas son temporales secos.
No hay perfume, no hay ayer ni pasado mañana,
no hay despedida, no hay bienvenida,
no hay remedio, no hay veneno.
La corriente nos lleva,
te lleva. Tus ojos se cierran
cierran de un golpe,
tartamudean gotas
gotas de algodón.
Rondan voces
respondiéndote, preguntándote.
Se extingue la luz.
Humean mis bolsillos de subjuntivos.
Afuera hay ventanas,
fotografías para recitar,
versos que revelar.
Me cubro del frío del sol
heridas abiertas con mis lentes,
me nombro: Facundo Arata.
Me detengo a ver detrás
a ver las aguas de mí
que no se detienen.
Llevan otro rostro bello flotando,
no se detienen,
lleva otros rostros idos
y otros hombres.
Todos van,
fluyen por las aguas
de lo perdido.

sábado

recital de poesía jengibreana

jengibreanos


federico conde
fragil invencible

facundo m. arata
se dice que digo


matías massarella
ruinas de verona


florencia del gesso
la hija del viento

timothy ostrom


pedro bedascarrasbure
pebedas


martín e. calabrese
up rainbows


lucía alabart lago
minerva del aire


monólogo "la noche"
agustina amar


foto-proyección
agustina amar / noctámbula


foto-proyección
florencia del gesso / lahijadelviento

primer hombre internacional


tendencia margarita

algunas de las más de 200 personas
que circularon durante toda la noche


más las fotos ausentes de
colgada de poesía

y stands de
producciones independientes morosophos
editorial vomitarte
flia





fotos: laura ve
edición: la hija del viento

lunes

los invitamos a todos al tercer recital de poesía jengibreana


a todos los que quieran difundir se lo agradecemos
hagan click en la imágen, copien y publiciten

domingo

de las cosas que no escribo

bajan

las alondras
a mi pelo de espuma

moviendo están
las bestiales naturalezas
del cuerpo, los cuerpos



tanta niebla no pudo
entre rieles, despedidas
espejos de un millón de nombres

borrar
las preguntas
las sepultadas ansias de amar

están ahora comiendo
entre la música, entre unos ojos
rojos que duermen



bajan

son peces hoy
luces violetas naciendo
en cavernas internas
que iluminan

como quien nunca escuchó
la palabra no
anunciándose



tanta niebla no pudo

hoy nacen los espejos
chocando como autos
como átomos de un entero

nacen
y con hilos dominan

el tiempo incierto
sonriendo están

domingo

jueves

De las cosas que no se dicen



Escribo como una prostituta que perdió a su cafishio.
Como una mujer que tiembla.
Como un rincón abandonado a todo el calor.

Los errores en la alacena.
Los caprichos en el cajón, entre los cuchillos.
La cuchara bajo los párpados
a sostener la gota
de un lagrimal
atornillado a la pared.



sábado

15/9

Tengo frío en mis pies, los siento húmedos y
entumecidos.
Como si estuviesen a punto de reventar.
Los siento morados.
Corro a un baño y me saco las zapatillas,
me saco las medias y tomo un pie con las dos manos,
pero mi pie está tibio y seco
como un hermoso dia de primavera.
Hay veces que siento lo mismo,
pero con otras cosas.



pebedas

domingo

liniers, el ocurrente


(hagan click)

verbo regia

manchitas
caracoles
escaleras

un agujero en la puerta
sin entrada para salir

cinco tazas, siete
(todas las tazas todos)

y una sinfonía
unida
al labio
inferior
del tiempo

que

cambia
de color
con la noche
y las copas
de café

(todas las copas todos)





















el momento se adecuó al presente de un jardín abierto en partes tibias como paredes de un cuerpo interno jovén y rosado
permitió el agua pasar líneas de tierra y juntar el barro para nuevas fresias, cultivos de color mañana



















las máscaras no.

viernes

la casa

ven
ven
sin invitación
ni dinero
sin sonrisa obligada
sin bizcochitos para el mate
sacamos las puertas
para evitar timbrazos

en un rincón
con tranquilidad
dibuja las paredes
con los labios robados

con esa escoba
no barras
a esa cabeza
de bar de cowboy
no le temas

"ven
ven
a la casa
estoy haciendo una comida nueva"

sacamos las ventanas
para evitar calores
entra por la ventana
volcando lo que hay a tu paso

sin caramelos
ni cigarrillos
no es obligatorio el saludo
con un beso en el cachete
ni el comentario sobre el clima
la charla
o el silencio

y si querés mate
pasa
y hace
eso si
para todos

sábado

ESCENAS DE SEXO EXPLICITO

das la mitad de tu pulgar
yo deje mis ojos en esto
y ahora los dos estamos
tan intrinsecamente intocables, tan insensibles
que ya no podemos ni hablar

frotaste demasiado tus terminales
y el circuito se cortó,
ahora estás obsoleto
muerto de la cintura para arriba
gastado como un disco rayado
siempre la misma oracion

ya no podemos sostener el aliento
tibio del otro en la nariz para siempre
e ignoramos qué esamos haciendo

y lo peor es que se que está mal
que me gusta tanto
que no es inmoral o nunca me he
preoculado
Yo salte solo
a la máquina picadora de carne
y lo peor es que salté yo, que soy 1
pero tambien saltaste vos, que sos 0
y los dos suponiamos que vos
eras la máquina

ahora estoy acurrucado a los
pies de una cama cualquiera
y unnca estuve tan solo
y ella o vos, segun quien lea
estabas ahi al lado

¡¡nena,
ya aprendi a multiplicar
me falta cada vez menos para ser el robot
que siempre quise!!

domingo

Los cientificos

Papá salgamos
que la noche es hermosa
y aun más lo es aquí.
Que la luna te aguarda,
la luna es de leche tibia
nosotros dos niños
y podremos dormir.

Descubriremos padre
el hermoso desorden estelar,
esa desfachatez que el hombre no ve
y son bichitos
de luz especial.

Padre el hombre no entiende,
ha cubierto mi luna y mi cielo
sus marquesinas y falsos fuegos.
Los satélites transmiten
televisión en una nube.

Qué ha sido de la noche.

Los hombres
felices aplauden
a sus pantallas calidas.
Viven dentro
destruyen fuera.

Vayamos a dormir

jueves

y

chorreaba

de la puerta

al entrar

una mancha

difusa

que imitaba

al tímido

pájaro

.

miércoles

sentada en su falda le dije

Yo soy aquella por la cual desembocan
en el Támesis los cuerpos inermes.
Soy esa por la cual se extasían los poetas,
aquella que no puede ser referida con palabras
y que se sienta en las rodillas de Rimbaud.
Me deslizo punzante, ¡oh, como un débil río del Somnos!
como el Leteo, haciendo que todos se olviden de lo demás.

Atravieso, profunda, las crines de los caballos sabinos
capaces de embelezarse por un cuerpo femenil.

He penetrado raudas fortalezas.
He perecido la ciudad dardania.
He matado a Weather.
He fumado, hirsuta, a los pies de la cama.


Y sin embargo, a lado de otras
valgo nada.

No envejezco. Mis tetas están firmes
hace cientos de años.

Una sola partícula de amor quizás
me mataría.

mart ezequ calabr

domingo

F

F., que caminaba como traída de la manos de un marionetista, iba por la calle enredada en sus ovillos; tiraba de una punta y se anudaba un pedacito del medio, tiraba de la otra y un nuevo nudo se hacía en algún costado. Todavía no entendía bien por qué las corbatas se anudaban tan cerca del cuello y no tenían esa gracia que los pañuelos desplegaban a la vista cuando un aire fuerte y tibio hacía su aparación en alguna vereda de alguna ciudad.

Había que pensar. Era una obligación que los archivos desordenados tengan un orden, que se ajusten a los tiempos del paso, que se entrevean ideas concisas. Que se desanuden las corbatas y se conviertan en pañuelos. ¿Había que? F. no elegía, no podía hacerlo. Directamente las cajas se abrían y un maremoto de palabras que no se sabía bien si provenían de un ahora o un después, se iban sacuediendo dentro del ovillo. Bailaban, se arrastraban, corrían. Encontraban en los ojos de F. la satisfacción de quien camina sin números ni direcciones.

De repente cielo. Nube. Cielo cubierto de nubes. Una gota, dos gotas, siete gotas. Un charquito en los pies y otro en las manos. Blancas. El cuerpo blanco. El cuerpo mojado. De repente un llamado. Una voz. Un encuentro. Un ovillo nuevo, entero, enterísimo. Un ovillo abierto, desenredado, estirándose. De repente un cuerpo, que se acerca. Con la mejilla mojada en la mejilla tibia. Con el pelo humedo en el pelo chorreando. Con un silencio en la garganta y un nudo también en la garganta. Alguien dice. Alguien pregunta. Alguien sonríe. F. calla. Y como llevaba por las manos de un marionetista, se une al paso lento del cuerpo que avanza.

Un ovillo, dos nudos, tres ideas. Quienientas preguntas y una sola respuesta. No.

miércoles

I

Nadie como el puede reconocer
las significaciones del gesto
en si mismas hermosas y, a la vez, deleznables.
Como un interprete de oscuras profecías
demuestra que la gloria no resguarda
la imagen de los hombres, tan indignos
del tiempo y la memoria.
Con un solo argumento, quizas intraducible,
enciende el comienzo y el fin con una lampara.
Luego, percibe su condena y afirma:
Para tener razon tienes la eternidad.


II

Indocil, como tanteando algun enigma,
dice breves palabras que en ciegas claridades
adensan su camino.
Y su inutil rumor que acentua la vida
se acomoda al silencio
(la unica apariencia verdadera).
No hay nadie para medir la tierra en su abandono.
Sin embargo, esa voz tan natural,
colmada de secretos,
cubre a otro ser que sueña, acaso.


III

Es la señal, aunque perdida,
de que un pajaro en el aire
sube, vacila, avanza.
Las existencias son pocas:
desaparecen en la curva del tiempo
o se transforman en locura.
Por eso, el siempre habla asi,
callando, a las estrellas.

martes

.






Escribir un cuento. Sentarte en el patio y escribir un cuento.

Es de noche, hay una luz tenue y una mujer. Una mujer que tiene los tobillos pequeños y está descalza. Una mujer que lee un libro, que lee un cuento. Un cuento que habla sobre otra mujer; languida y triste.

Una mujer, dos, tres.

Sentarte en el patio y escribir un cuento. Un cuerpo.






lunes

poema dosel





no pueden ser tan dulces tus aguas
que en ellas me hunda de lengua al cielo
y lo son
primer prisma
cárcel eterea
de tus besos

miércoles

poema de la remera



Mientras me besabas te volaste la cabeza
Salpicaste todo
Estoy llorando como un nene con la cola paspada.
Querías morir feliz, y fuiste un poco egoísta.
Pero el amor es algo de eso. Yo contento, en el fondo.

Se que estas feliz, y ese era mi plan.

Los policías no entienden mi sonrisa
You make smile
Here there blood

Tal vez les diga que yo te maté.

mart cal abre se

lunes

Dormir, las voces me cuentan secretos imprevistos










I

Mariscal del sueño.
Muérdeme los labios y comúlgame
con el tiempo resuelto de lo que viene
y aprende a quedarse.

II

Muéstrame tus ojos reina de la noche.
Sé hazaña de esta luna tuerta que me mira.
Sé araña, bicho de cabezas ciegas que me buscan.
Reina, coróname con tus fuegos de antaño
y libérame.

III
He rozado horas huecas.
Horas en las que un hombre, con la velocidad de un tren, me ha quitado la última respuesta.

domingo

embarazo

Dijo tener estrías en el alma.
No comprendí. Luego, solo después de una inmensa soledad,
la entendí.

Son marcas de cuando la piel se estira
y crece, y luego se contrae, disminuye.
Como en el posparto, como al adelgazar.

Ella me amó mucho,
desmesuradamente, precipitadamente.
Y la desencanté, la harté.
Y su amor se hizo chiquito como un potus enano.

Le quedaron estrías en el alma.
Y a mi la sensación de haberla desperdiciado.

mar ezeq calab

sábado

Arbol de fuego 1: CÓMO CONSTRUIR TU NAVE

No controles tu poder
ya no hay marcha atras
no hay quien te pueda vencer.
Y tu fuerza volvera
a renacer, luz de estrellas
para vos.

Todo tu poder
en sus manos.

Llevas en tu nave cosas que vienen de un tiempo
que esta por llegar
y zurcas el espacio
exterior.

Todo tu poder
en sus manos.

Sueña con el sueño
con el viaje de la noche de los tiempos
y la máquina de Dios.

lunario


Ni en jaulas ni en peceras ni en celdas enrejadas
no más aire ni líquido vital ni pavimento
dame lo que es la belleza
no un regalo más
ni una bailanta
con vino coca y fantasías
no un aplauso herido todo
de hipocresía
dame lo que es la belleza
ni el cielo como un cuadro tresdé
ni lo que muestro ni lo que se vé
no las sonrisas que siempre oculté
dame lo que es la belleza

las cuatro lunas
de las ningunas
melancolías
los cuatro soles
que me reflejan
del mediodía
los brazos
que crecen
de las piernas
saben más del aire
que en las jaulas vacías
anida
los dedos
de los ojos hundidos
en el vaso de lata
del llanto
saben más de alegría
los seres
que no encuentran salida
saben más de la...


dame lo que es la belleza